martes, 16 de febrero de 2016

¿Por qué el 14?


¿Por qué no hoy, ni ayer, ni mañana? ¿Por qué otros deben decidir que día del año es el más apropiado para querer más a mi pareja y hacerle un buen regalo para demostrárselo? ¿Por qué el 14 de febrero tengo que salir a cenar, a un restaurante con un mínimo de elegancia, y pagar yo? El domingo lo hice, salí a cenar, y lo hice convencido, porque me apetecía, porque la vida al lado de mi pareja es lo suficientemente plena como para ir a cenar. Lo hice por eso, no porque era 14 de febrero.
Y pagué yo por que me apetecía, porque mi pareja me da tan buenos momentos que quise ofrecerle una cena a modo de agradecimiento por cada día que me hace feliz. Lo hice por eso, no porque era San Valentín.

Seré yo el raro, no digo que no, pero no necesito una día de los enamorados para estar enamorado ni para demostrarlo a nadie, y mucho menos a mi pareja, esa que cada día me aguanta pero que, creo y espero, también se siente, cada día, la persona más querida del mundo.

Propongo eliminar el día de los enamorados y crear la vida de los enamorados. Siempre.

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