domingo, 3 de enero de 2016

Reflexiones de inicio de año

Un número no cambia nada. Nada es radicalmente diferente de un día para otro. El 1 de enero no es más que el día después del 31 de diciembre y el día antes del 2 de enero.
Los propósitos de fin/inicio de año me parecen bien, y me parecen necesarios. Creo que todos los hacemos, también yo.
Lo que no se puede hacer es obsesionarse con ello. Alguno ya se estará tirando de los pelos porque en dos días del nuevo año no ha ido al gimnasio, o no ha perdido X kilos, o se ha fumado algún que otro cigarrillo.
Insisto, las cosas no cambian porque sí, y menos aún de un día para otro. Los cambios se buscan, se luchan, se ganan y se consiguen. Para eso tenemos, en este caso, un año por delante para hacer un balance y unos progresos que a día 2 no sirven de nada.
Sí, me parece bien que tomemos como referencia el cambio de año, eso ayuda y se necesita ese impulso de alguna manera, pero sigo insistiendo, las cosas ni cambian así como así ni de la noche a la mañana. Tomemos el día 1 del año como punto de partida y no como punto final para mejorarnos como amigos, compañeros, parejas, trabajadores, ciudadanos, vecinos, en definitiva, como personas.

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