jueves, 18 de diciembre de 2014

Reflexiones de aeropuerto

Un aeropuerto es lugar para muchas cosas, y una de ellas es, sin duda, esperar. Y dicen que el que espera desespera, pero el que espera, y esto lo digo yo, también piensa y reflexiona, porque otra cosa no, pero tiempo para ello tiene.

Y en esas ando yo ahora, haciendo un balance de este otro periodo (trimestre, evaluación,... llamadlo como queráis) que acaba hoy con la vuelta a casa por navidad. Me siento un turrón...

Un periodo, desde principios de septiembre, con sus dificultades pero que al final ha salido muy bien. Personalmente la experiencia me sigue mejorando; también, obvio, en sentido académico y laboral.

No se si todos pueden decir lo mismo, pero lo cierto es que yo, y a riesgo se recordar fantasmas pasados, creo que hago mi trabajo de una forma eficiente. Y en esto no habla mi ego, habla la actitud para conmigo de quienes comparten el dia a día en el trabajo: amigos, compañeros, jefes, gente por encima y por debajo de mi.

Ahora solamente quiero hacer lo que toca, descansar, desconectar un par de semanas, volver a la que siempre será mi casa con mi familia y mis amigos, esos que nunca fallan y siempre estarán ahi aunque ni yo sepa de ellos ni ellos sepan de mi durante algunos meses (soy un dejado, lo se). Y después de todo eso, volver para continuar dando lo mejor de mi para hacer mi trabajo un poco más fácil, no sólo para mi, si no para todos los que componemos la familia de la fragolissima.

Y para terminar, una última reflexión de aeropuerto. Uno nonse despide jamás ni se separa de quién lleva dentro consigo vaya donde vaya.

Buenos días, aunque todavia no sea ni de día.

PD: y las faltas de escritura o de acentuación que tenga esta vwz perdonádmelas, que escribir tanto de seguido desde el móvil me vuelve tarumba (qué palabra tarumba eeeh)

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