martes, 4 de noviembre de 2014

Descubriendo el Veneto

No suele haber muchas ocasiones con unos días seguidos libres, así que cuando se da la oportunidad uno aprovecha para desconectar y conocer un poco más de un gran país como Italia. Esta vez tocó poner rumbo al Veneto, a una de esas zonas marcadas por todos, unas ciudades que, con solo oír su nombre, ya te apetece conocer: Padova, Verona y, sobre todo, Venecia.
 
La fama se la lleva esta última, pero la verdad es que ni Padova ni Verona (en la foto) se quedan para atrás. Ciudades, todas ellas, con encanto, con bastantes cosas por ver y admirar y merecedoras de tomarse unos días para conocerlas.
 
 
   
Venecia, además, es una cosa excepcional. Debo decir que hubo un momento que me empezaba a decepcionar un poco, sin duda debido también a las grandes expectativas que tenía. Pero al final la magia que le suponía a Venecia apareció y se cumplieron esas expectativas. Es una ciudad laberinto, sí, pero merece mucho la pena perderse (en el sentido más perdido de la palabra) por sus calles, callejones, miles de puentes y canales. San Marcos, está muy bien; Rialto, muy bonito también; pero a mi me conquistó la otra Venecia, la que se esconde en los rincones que nadie conoce y que no se ven.
 
Alojamiento, transporte, gasto,... todo genial para hacer un gran viaje necesario para volver al trabajo dispuesto a dar lo mejor.
 

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