miércoles, 13 de febrero de 2013

Entre las ondas

Hoy es el día mundial de la Radio. La verdad, no es que me apasione mucho esto de celebrar el día mundial de todo, pero valga en este caso como excusa para escribir aquí unas pequeñas líneas a este viejo e incansable compañero.

Siempre a la sombra de la televisión, la radio no cesa de acompañarme casi a cada momento. Si me voy a dormir, es con la radio. Si me despierto, es con la radio. Si me relajo, es con la radio. Si simplemente pierdo el tiempo delante de una pantalla de ordenador, es con la radio de fondo. Si me informo, es con la radio. Si me entretengo, es con la radio. Si me divierto, también está ahí la radio.

No son pocas las horas del día en las que en mi casa, en mi habitación, hay una radio encendida. Lo mismo me da una mañana de noticias, una tarde de entretenimiento, una noche de deportes o un fin de semana de locura. Al final la radio siempre está ahí, de fondo, sin hacer ruido pero desterrando el silencio y la soledad.

La radio tiene magia, o eso dicen los que la conocen de cerca. La magia de la radio. Yo, como oyente, no se si la radio tendrá magia o no, lo que se es que tiene algo, un "noseque" que la hace especial. Algo que hace que algunas voces (sí, voces, ni siquiera personas, cuerpos, nada), sean parte de la familia.

Como dice alguna de esas voces: GRACIAS POR ELEGIR LA RADIO

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