sábado, 5 de noviembre de 2011

Uviéu


Oviedo es una ciudad cuanto menos extraña. Tiene sus aspectos positivos, por supuesto, pero también tiene, como todo, los negativos. Y en este caso, sintiéndolo mucho por algún asturiano u ovetense que lea esto, son mayoría los segundos.

No puedo decir que Oviedo me haya decepcionado o que no esté cumpliendo mis espectativas. No porque realmente nunca las tuve de ningún tipo. Ni conocía la ciudad, ni la región ni nada sobre Oviedo, por lo que no venía con idea prefijada.

Aun así, si es cierto que quizás me esperaba otra cosa. Sin embargo, me he encontrado una ciudad demasiado triste y cerrada en sí misma. No es que de dónde yo vengo seamos las personas más abiertas del mundo, más bien al contrario, pero lo de aquí si me parece que llega a rozar, o sobrepasar, la exageración.

La ciudad en sí es curiosa, vale; tiene cosas interesantes que ver, aunque para mi gusto ninguna destaca sobremanera en relación a otras ciudades. Limpia sí, como ella sola. ¿La lluvia? pues de momento.... voy a empezar a pensar que es falso mito, porque he visto más sol que lluvia.

Al menos puedo decir realmente que la experiencia está siendo buena. Con muchos contratiempos, obstaculos y momentos difíciles, pero buena porque todo eso se suple con otras muchas cosas positivas que hacen que esta aventura merezca la pena.

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