jueves, 16 de septiembre de 2010

HVDT

Aquella tarde me encontraba con los ojos cerrados pensando, iluso de mi, que lo que me rodeaba era un bonito paisaje con lo típico, florecillas, un bonito lago de agua cristalina, un brillante sol, animalillos con rutilante alegría, una fragancia irresistible, etc etc. El problema es que aquel trocito de mundo perfecto solo lo era en mi cabeza porque mis ojos estaban cubiertos. La realidad vino de golpe al abrir los ojos y ver ante mi un enorme precipicio con mi pie a punto de tropezar.

Rapidamente la reacción instintiva, obviamente, fue la de alejarme de ese precipicio y volver el camino, pero al mirar en la dirección contraria el panorama no era demasiado alentador a simple vista: un camino oscuro lleno de baches y dificultades que me costaría muchísimo superar para no correr peligro de caer al precipicio ni de quedarme en el intento de escapar de allí. Abatido porque no encontraba salida me di cuenta de un pequeño detalle, entre todo ese espinoso camino se colaba un timido rayo de luz clara; intentando averiguar de donde salía aquello sin poner en riesgo mi integridad pude descubrir que tras ese camino de innumerable trabajo, había un trocito de mundo mejor. Curisamente de la forma exacta a como imaginaba yo aquel vertedero de vida cuando mis sentidos no me lo mostraban.

Comprendí entonces que tenía tres opciones: la drástica, tirarme por el precipicio, no me hacía demasiada ilusión; la facil, quedarme allí, sin tirarme por el precipicio y sin correr el riesgo de adentrarme en un paisaje tan espantoso como el que se abría en la otra dirección, la hubiera escogido en cualquier otro momento de mi vida, nunca fui una persona valiente, todo lo contrario, el miedo me ha atenazado siempre; por último, estaba la opción dificil, arriesgar, trabajar y luchar con todo mi ánimo y mi fuerza para cruzar y superar todas las dificultades hasta llegar a ese mini paraíso, mi mini paraíso, que el rayito de luz dejaba intuir y que antes había existido en mi cabeza.

No iba a ser facil, había un importante riesgo de tropezar en una de esas zancadillas y no poder levantarse, pero yo confiaba en mi capacidad para esquivar todas las trabas y recuperar esa perfección que hasta hacía poco existía en mi cabeza.

Ahora cambien los tiempos verbales del pasado al presente y obtendran lo que realmente quiero mostrar, el punto donde este humildísimo blogger está en este momento, empezando desde ya a trabajar con toda su energía para superar todo lo que se ponga por delante con la esperanza de no caer, pero prefiriendo caer sabiendo que es inalcanzable el mini paraíso a quedarme día si y día también a contemplar ese minúsculo rayo de luz con la sensación de que podría ser mi mundo.

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