viernes, 7 de mayo de 2010

El paraíso


¿Qué es el paraíso? ¿dónde se encuentra? ¿existe realmente? Ni lo se ni me importa demasiado, la verdad.

Hay quién dirá que el paraíso es estar en el sofá viendo un buen partido de fútbol con una birrita y unas patatas o algún otro aperitivo por el estilo.

Habrá quién piense en el paraíso simplemente como ese lugar dónde vivir la vida eterna si has sido "bueno" o añorar una eternidad mejor si te has portado mal.

Otros, tendrán una imagen del paraíso más cercana a la foto: un buen lugar con su piscinita, su solecito y la playa al lado.

Los encontraré románticos que en respuesta dirán que su paraíso está donde esté su pareja, que ver una sonrisa suya ya es lo más paradisíaco que puede encontrar.

Todavía quedará algún dantiano que defina el paraíso como la tercera parte de La Divina Commedia de Dante compuesto por nueve esferas.

Los hay demasiado pragmáticos que tiran de diccionario para descubrir que según el DRAE el paraíso es:

(Del lat. paradīsus, este del gr. παράδεισος, y este del avéstico pairidaēza, cercado circular, aplicado a los jardines reales).

1. m. En el Antiguo Testamento, jardín de delicias donde Dios colocó a Adán y Eva.

2. m. Cielo, lugar en que los bienaventurados gozan de la presencia de Dios.

3. m. En algunos teatros, conjunto de asientos del piso más alto.

4. m. Sitio o lugar muy ameno.



¿Qué es el paraíso para mi? Pues no lo se muy bien, yo diría que un poco de casi todas de las posibilidades antes citadas y realmente ninguna. Si tomamos el paraíso como un lugar insuperable en el que todo es perfecto creo que nunca nadie llegará al paraíso, o nunca crerá haber llegado porque la naturaleza del ser humano tenderá siempre a buscar algo aún mejor.

Quizás esa sea la gracia, nunca llegar al ansiado y mitificado paraíso.

O quizás no. Yo que se.

La gloria di colui che tutto move
per l'universo penetra, e risplende
in una parte più e meno altrove.

Nel ciel che più de la sua luce prende
fu' io, e vidi cose che ridire
né sa né può chi di là sù discende;

perché appressando sé al suo disire,
nostro intelletto si profonda tanto,
che dietro la memoria non può ire.

Veramente quant' io del regno santo
ne la mia mente potei far tesoro,
sarà ora materia del mio canto.

O buono Appollo, a l'ultimo lavoro
fammi del tuo valor sì fatto vaso,
come dimandi a dar l'amato alloro.

Infino a qui l'un giogo di Parnaso
assai mi fu; ma or con amendue
m'è uopo intrar ne l'aringo rimaso.

Paradiso. La Divina Commedia
CANTO I
Dante Alighieri




No hay comentarios:

Publicar un comentario