viernes, 10 de febrero de 2017

Ayer... y siempre

Ayer fue 9 de febrero. Hace 94, también un 9 de febrero, se llevaba a cabo la fundación de la UDS.

El contador ayer se hubiera puesto en 94, pero hace ya más de tres años se paró para siempre en 90.

En estos casi cuatro años sin la Unión casi no he visto ningún partido en directo, aunque en los pocos que he visto no he podido acordarme de mi equipo (porque sigo insistiendo en que ES y siempre SERÁ mi equipo). En este tiempo, además, no he participado en ningún tipo de homenaje a la Unión. He visto, he leído y le he informado, pero no he participado en ninguno. Un poco porque no he podido, pero otro poco también, la verdad, porque me costaba. He leído los cómics, y cuesta. He leído libros, y emociona. He visto y revisto vídeos de grandes gestas, y se hace más incomprensible. Tengo el DVD del documental gracias a los reyes, y es cierto que no he podido sacar mucho tiempo para verlo, pero tampoco acabo de atreverme a hacerlo, lo reconozco. Pero no había participado en ningún homenaje, eso no.

Hasta ayer. Ayer por la mañana se inauguraba un mural en su honor en el barrio del oeste. Una iniciativa cojonuda y preciosa, por cierto. Por la tarde me animé a acercarme a las 19:23 para ver el mural en directo y estar en el pequeño recuerdo-homenaje que la gente de Unionistas había preparado. Llegada la hora los allí presentes se arrancaron a cantar nuestro himno, ese que tantas veces ha retumbado en fondo sur, ese que tantas veces grité, ese que ahora escucho cada vez que suena mi móvil. Ese que yo ayer no pude entonar, ese que preferí escuchar en las voces de las demás personas que allí estaban. Pero ese que iba cantando para mis adentros. Ayer, hoy y siempre.

Ayer volví a participar en un acto para y por la Unión. La primera vez desde la desaparición. Quizás la última. No sé...

Hala Unión!!

Y de nuevo, felicidades vieja!!

domingo, 5 de junio de 2016

Enhorabuena Lega!!!

Hace cinco años por estas fechas (unos días antes) estuve en Barcelona viendo como la UDS perdía un partido y la categoría. Fue un viaje largo, ilusionante a la ida y muy pesado a la vuelta, ya con el equipo descendido a segunda b.

En la madrugada, en uno de esos bares/restaurantes de carretera del viaje de vuelta, todos los aficionados unionistas coincidimos con unos cuantos aficionados de Leganés que también viajaban con la cabeza baja después de quedar eliminados de la fase de ascenso a segunda, si no recuerdo mal ante el Badalona. La tristeza y la desilusión unió a dos grupos de aficionados de los dos equipos y compartimos un buen rato de conversación, penas, apoyo y el deseo de encontrarnos pronto en la categoría que ambos, de una forma o de otra, acabábamos de perder. Desde entonces, siempre le eché un ojo al Lega para que de verdad se cumpliera ese deseo.
Después, nos enfrentamos en segunda b, nunca más en segunda, una categoría a la que ellos dicen ahora adiós con la mayor de las alegrías y a la que nosotros nunca podremos volver.

Ojalá les vaya bien en la aventura y el sueño de la primera división, el trabajo bien hecho les ha dado la recompensa deseada. A pesar de que el desenlace fue muy distinto para nosotros, siempre me quedará ese buen rato y ese ánimo sincero de una afición que desde entonces merece todo mi respeto.

HALA UNIÓN!!!

martes, 16 de febrero de 2016

¿Por qué el 14?


¿Por qué no hoy, ni ayer, ni mañana? ¿Por qué otros deben decidir que día del año es el más apropiado para querer más a mi pareja y hacerle un buen regalo para demostrárselo? ¿Por qué el 14 de febrero tengo que salir a cenar, a un restaurante con un mínimo de elegancia, y pagar yo? El domingo lo hice, salí a cenar, y lo hice convencido, porque me apetecía, porque la vida al lado de mi pareja es lo suficientemente plena como para ir a cenar. Lo hice por eso, no porque era 14 de febrero.
Y pagué yo por que me apetecía, porque mi pareja me da tan buenos momentos que quise ofrecerle una cena a modo de agradecimiento por cada día que me hace feliz. Lo hice por eso, no porque era San Valentín.

Seré yo el raro, no digo que no, pero no necesito una día de los enamorados para estar enamorado ni para demostrarlo a nadie, y mucho menos a mi pareja, esa que cada día me aguanta pero que, creo y espero, también se siente, cada día, la persona más querida del mundo.

Propongo eliminar el día de los enamorados y crear la vida de los enamorados. Siempre.